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domingo, 27 de marzo de 2011

El desconocido




Aquella mañana Joaquín Romero de 24 años se despertó. Se puso las zapatillas y fue a la cocina. Hirvió agua para hacerse un té negro y se lo bebió mientras pensaba en lo que haría ese día. Al volver a la habitación súbitamente retrocedió tres pasos a toda prisa. Se quedó inmóvil, con la espalda apoyada en la pared, con el corazón latiéndole en los ojos y sin respiración. Había alguien en su cama.


Joaquín vivía sólo y, aparte de él, sólo la portera tenía las llaves de su piso. Aún siendo la única opción, Joaquín estaba seguro de que la anciana señora María, a la que saludaba educadamente cada mañana, no era la persona que, en aquellos momentos, dormía en su cama.


A pesar del terror que le inspiraba, había algo en el bulto que respiraba bajo sus mantas que le resultaba extrañamente familiar. Poco a poco se fue acercando a su propia cama. El extraño se había dormido con las mantas sobre la cara, tal vez para protegerse de la claridad. Joaquín acercó la mano lentamente a la manta. Tiró bruscamente de ella y descubrió el rostro del desconocido.


Rápidamente apartó la mano de la manta como si quemase. Joaquín Romero, de 24 años, con todo el cuerpo agarrotado y la mano derecha sobre el pecho vomitó violéntame sobre el suelo. Jadeando, permaneció por unos instantes con la mirada clavada en el charco translúcido de líquido parduzco.


El desconocido era él mismo.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Nieve


"¡No te lo pierdas!", gritaba Ángela con sus guantes de colores brillantes- La nieve está brillante y pura, no se ve todos los días.

Joan extasiado a cada paso solo decía como un mantra de sonrisa de hielo: “cruje” y a cada paso un escalofrío brillante le golpeaba en la cara.

Que maravilla sentir la nieve crujir.

"Que maravilla", dijo Ángela casi sin aliento.

sábado, 24 de julio de 2010



¡Cuán feliz quien con alas vigorosas

puede irse a otras zonas, luminosas y serenas,

más allá de los pesares y de los graves disgustos

que con su peso entorpecen la incierta existencia!



Baudelaire

sábado, 1 de mayo de 2010

La metamorfosis


"La condición ineluctable escondida en lo más profundo de cada uno es la de despertar, el momento más arriesgado de la jornada. El despertar, que es la primera fisura en el mundo cerrado de la alienación , figura cavada en el mundo del temer, por esta simple interrogación: ¿Qué es lo que soy yo? ¿Cuáles son los fines últimos de mi vida y quién les otorga su sentido?
Así comienza La metamorfosis, al tomar Gregorio Samsa conciencia de su ser."


Roger Garaudy